lunes, 28 de noviembre de 2011

Protección Contra Incendios

Se llama protección contra incendios al conjunto de medidas que se disponen en los edificios para protegerlos contra la acción del fuego.
Generalmente, con ellas se trata de conseguir tres fines:
  • Salvar vidas humanas
  • Minimizar las pérdidas económicas producidas por el fuego.
  • Conseguir que las actividades del edificio puedan reanudarse en el plazo de tiempo más corto posible.
La salvación de vidas humanas suele ser el único fin de la normativa de los diversos estados y los otros dos los imponen las compañías de seguros rebajando las pólizas cuanto más apropiados sean los medios.
Las medidas fundamentales contra incendios pueden clasificarse en dos tipos:
  • Medidas pasivas: Se trata de las medidas que afectan al proyecto o a la construcción del edificio, en primer lugar facilitando la evacuación de los usuarios presentes en caso de incendio, mediante caminos (pasillos y escaleras) de suficiente amplitud, y en segundo lugar retardando y confinando la acción del fuego para que no se extienda muy deprisa o se pare antes de invadir otras zonas.
  • Medidas activas: Fundamentalmente manifiestas en las instalaciones de extinción de incendios.


Medios pasivos


Para conseguir una fácil y rápida evacuación de los ocupantes del edificio, las diversas normativas determinan el ancho de los pasillos, escaleras y puertas de evacuación, las distancias máximas a recorrer hasta llegar a un lugar seguro, así como disposiciones constructivas (apertura de las puertas en el sentido de la evacuación, escaleras con pasamanos,...). También se establecen recorridos de evacuación protegidos (pasillos y escaleras), de modo que no solamente tienen paredes, suelo y techo resistentes a la acción del fuego, sino que están decorados con materiales incombustibles. Las disposiciones llegan a determinar que un tramo de escaleras tendrá un mínimo de tres escalones, para evitar tropezones.
Para retardar el avance del fuego se divide el edificio en sectores de incendio de determinados tamaños, sectores limitados por paredes, techo y suelo de una cierta resistencia al fuego. En la evacuación, pasar de un sector a otro, es llegar a un lugar más seguro.
Se sabe que Nerón, cuando reconstruyó Roma tras el incendio, obligó a que las medianeras de las casas fueran de piedra, para evitar que en lo futuro se repitiese un desastre semejante. Es la primera noticia que se tiene del establecimiento de algo semejante a lo que ahora se conoce como "sectores de incendio".

1- Puerta Cortafuego

Las puertas cortafuego son puertas de metal, madera o vidrio que se instalan para evitar la propagación de un incendio mediante un sistema de compartimentación y para permitir una rápida evacuación del edificio. También se las conoce como puertas RF (Resistentes al Fuego).
Las puertas metálicas son más eficaces contra el fuego, pero menos estéticas. Normalmente están fabricadas con dos chapas de acero y paneles de lana de roca en su interior. Las puertas de vidrio son más exclusivas y suelen encontrarse en edificios singulares.
A las puertas cortafuego se les realizan pruebas para verificar si realmente resisten un incendio. Esas pruebas son distintas según el tipo de puerta: pivotante, abatible, corredera, guillotina o enrollable.
Las puertas más comunes son las pivotantes metálicas. En estas puertas se ensaya que la temperatura de la hoja no pase de 140 grados centígrados de media, 180 grados centígrados en cualquier punto de la hoja y que el marco no pase de 360 grados y por otro lado se comprueba la estanqueidad a gases inflamables. Esta explicación es muy resumida y para conocerla con más detalle se debe consultar la norma UNE-EN 1634-1.
Según el tiempo que resista el ensayo se clasificará en EI-30, 60, 90, 120, etc. minutos.
Si durante el ensayo pasa la temperatura pero no pasa la llama, la puerta se clasifica como para llamas "E".
Para la fabricación de estas puertas aún no se exige el marcado CE, por lo que se debe prestar especial atención a su instalación y su mantenimiento. En la instalación hay que fijarse en el recubrimiento del marco y en la holgura que queda entre la puerta y el marco. En cuanto al mantenimiento se debe comprobar que la puerta cierra completamente cuando se deja suelta y que el burlete termoexpandente sigue adherido.










2- Escalera de Incendios


Una escalera de incendios es un tipo especial de salida de emergencia, normalmente montado en el exterior de un edificio, o en ocasiones dentro pero separado de las áreas principales del edificio. Proporciona un método de evacuación en caso de incendio u otra emergencia que hace que las escaleras interiores de un edificio estén inaccesibles. Las escaleras de incendios más comunes se encuentran en edificios residenciales de varios pisos, tales como edificios de apartamentos. Constituyen un aspecto muy importante de la seguridad contra incendios para toda construcción en las zonas urbanas; sin embargo están quedando en desuso.
Una escalera de incendios se compone de una serie de plataformas horizontales, uno en cada planta de un edificio, conectadas con escaleras. La plataforma y escaleras son normalmente estructuras abiertas con enrejado de acero, para evitar la acumulación de hielo, nieve y hojas. Se añaden barandillas en cada uno de los niveles, pero como están diseñadas sólo para casos de urgencia, estos pasamanos a menudo no es necesario que cumplan con los mismos estándares de seguridad que en otros contextos. La escalera puede estar fija desde el nivel más bajo a la tierra, pero más comúnmente se compone hacia abajo de una bisagra o se desliza hacia abajo a lo largo de unos carriles. Los diseños móviles permiten a los ocupantes alcanzar el suelo en caso de un incendio de forma segura pero impedir que otras personas accedan a la escalera desde el terreno (para prevenir intentos de robo o vandalismo).
Las salidas desde el interior de un edificio hacia la escalera de incendios suelen ser por una puerta de salida de incendios, aunque en algunos casos la única salida es a través de una ventana. Cuando hay una puerta, a menudo está equipado con una alarma de incendios para evitar otros usos y para prevenir la entrada no autorizada. Como muchas salidas de incendios fueron construidas antes de la llegada de las alarmas electrónicas contra incendios, los edificios antiguos han necesitado a menudo ser reequipados con alarmas para este propósito.
Una forma alternativa de escape rápido al fuego desarrollado a principios de 1900 fue un tubo largo de tejido suspendido por debajo de un gran embudo fuera de la ventana de un edificio alto. Una persona puede escapar del fuego deslizándose por el interior del tubo y puede controlar la velocidad de descenso presionando hacia afuera en las paredes del tubo con sus brazos y piernas. Este tubo de escape puede ser rápidamente desplegado desde una ventana y colgado hasta el nivel de la calle, aunque eran muy grandes y voluminosos para ser almacenados dentro del edificio. Modernamente este sistema se emplea usando materiales ignífugos para el tejido del tubo.


Medios activos



Se dividen en varios tipos.
  • Detección: Mediante detectores automáticos (de humos, de llamas o de calor, según las materias contenidas en el local) o manuales (timbres que cualquiera puede pulsar si ve un conato de incendio).

  • Alerta y Señalización: Se da aviso a los ocupantes mediante timbres o megafonía y se señalan con letreros en color verde (a veces luminosos) las vías de evacuación. Hay letreros de color encarnado señalando las salidas que no sirven como recorrido de evacuación. También debe de haber un sistema de iluminación mínimo, alimentado por baterías, que permita llegar hasta la salida en caso de fallo de los sistemas de iluminación normales del edificio.
Los sistemas automáticos de Alerta se encargan también de avisar, por medios electrónicos, a los bomberos. En los demás casos debe encargarse una persona por teléfono.
  • Extinción: Mediante agentes extintores (agua, polvo, espuma, nieve carbónica), contenidos en extintores o conducidos por tuberías que los llevan hasta unos dispositivos (bocas de incendio, hidrantes, rociadores) que pueden funcionar manual o automáticamente.
  • Presurización de escaleras: Por otra parte, y en la edificación de mediana a gran altura, es ampliamente utilizado el método de presurización de las cajas de escaleras a fin de mantener una presión estática muy superior a la existente en los pasillos de los pisos. Este artificio es necesario para que los humos a alta temperatura no se desplacen hacia el interior de las escaleras, lugar destinado a la expedita evacuación de los ocupantes del edificio, además de evitar un posible efecto de tobera debido a la menor densidad propia de los humos, lo que provocaría una aceleración en la propagación del incendio y su difícil manejo. Este método de presurización se realiza mediante ventiladores industriales de tipo axial, de gran caudal, que generan una circulación desde la parte inferior de la edificación hasta un respiradero superior. Cabe recordar que para que este método surta efecto, las puertas cortafuego deben mantenerse cerradas siendo para ello lo más apropiado las puertas pivotantes.


Normativas



En cada país suele existir una norma que regula las disposiciones de protección, tanto activas como pasivas. A veces, los gobiernos locales, promulgan normas adicionales que adaptan la normativa nacional a las particularidades de su zona.
En España es de aplicación el Documento Básico DB SI "Seguridad en caso de incendio" DB SI, del nuevo Código Técnico de la Edificación en edificios residenciales, comerciales, administrativos etc. Y el Reglamento de Seguridad contra incendios en establecimientos industriales RD 2267/2004 es de obligada aplicación en industrias. Anterior al DB SI, estaba en vigor la Norma Básica de la Edificación-Condiciones de Protección de Incendios (NBE-CPI-96) derogada el 29 de Septiembre de 2006.


Código Técnico de la Edificación



El Código Técnico de la Edificación (CTE) es el conjunto principal de normativas que regulan la construcción de edificios en España desde 2006. En él se establecen los requisitos básicos de seguridad y habitabilidad de las construcciones, definidos por la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE). Sus exigencias intervienen en las fases de proyecto, construcción, mantenimiento y conservación. Es una normativa basada en prestaciones.
Aunque el CTE aglutina la mayoría de las normativas de edificación de España, existen otras que siendo vigentes no pertenecen al CTE, como son la EHE o la NCSE.

Historia



Hasta 1977 la construcción en España estaba regulada mediante normas del ministerio de vivienda, denominadas Normas MV. El 10 de junio de 1977 se aprueba el Real Decreto 1650/1977, sobre normativa de edificación, que describe como se deben organizar todo este tipo de normativas. A raíz de este Real Decreto se desarrollan las Normas Básicas de la Edificación (NBE), de tipo prescriptivo que son publicadas paulatinamente y por separado en los años posteriores.
En 1999 se aprueba la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE), que establece la organización completa de la edificación y sus normativas. La incompatibilidad de las NBE con la aplicación de esta ley obligó a la sustitución de todas ellas por un nuevo conjunto de normas. La propia LOE exige la redacción de un nuevo Código Técnico de la Edificación para su desarrollo.
El 17 de marzo de 2006 se aprueba el Real Decreto 314/2006, por el cual entra en vigor el Código Técnico de la Edificación y se derogan las anteriores NBE. Se estableció un plazo de 6 o 12 meses según norma en el cual podían convivir ambas normativas. El apartado DB-HR, de protección frente al ruido, fue aprobado posteriormente al resto en el Real Decreto 1371/2007. El resto de normativas aplicables a la edificación que no se incluían en las NBE no fueron sustituidas por la redacción del CTE.





La protección contra incendios en CPD





En un incendio en una sala de ordenadores, central telefónica, o sala de control, el calor y las llamas causan daños directos en la inmediata vecindad del punto de ignición. Sin embargo, los daños de mayor importancia se producen por los humos y gases corrosivos que generados en el incendio se propagan rápidamente por toda la sala e incluso afectan a recintos anexos.

Un incendio reciente, sucedido en una empresa del sector de telecomunicaciones en Bélgica, afectó inicialmente a un equipo cuyo valor de reposición era relativamente bajo. Sin embargo el humo y los gases afectaron a toda la planta causando daños valorados en más de diez mil millones de pesetas.
Los equipos electrónicos presentan una alta vulnerabilidad frente al calor, al humo y a los gases corrosivos. La acción corrosiva del humo y los gases de combustión puede suponer entre el 90 y el 95% de los daños de un incendio en un CPD. La mayoría de los plásticos liberan al arder gases ácidos altamente corrosivos. La combustión del aislamiento de los cables con cloruro de polivinilo (PVC) libera gran cantidad de Cl2, que al combinarse con la humedad ambiente forma ácido clorhídrico que ataca los componentes electrónicos, terminales y circuitos. Si la contaminación por ácido clorhídrico en un circuito impreso es superior a 10 µg/cm2, los circuitos deberán ser limpiados. El límite superior de ácido clorhídrico que permite la recuperación se estima en 100 µg/cm2.
En incendios reales en centrales telefónicas con cables de PVC, se han observado niveles entre 5 y 900 µg/cm2.
Otro componente importante del humo es el hollín que se deposita sobre pistas de circuitos impresos y componentes generando cortocircuitos. El único tratamiento, cuando es posible, es la recuperación, mediante limpieza y secado minucioso de cada pieza de cada máquina por empresas especializadas.

En la inmensa mayoría de las salas dedicadas a CPD´s, los sistemas de climatización utilizan como pleno de impulsión el falso suelo, desde el que se refrigeran los equipos informáticos, produciéndose el retorno del aire por la parte superior de las unidades climatizadoras. Consecuentemente, en caso de producirse un incendio en el falso suelo, todos los humos y gases de combustión circularán a través de los equipos informáticos produciendo daños irreparables incluso con un incendio de proporciones reducidas.


Los CPD´s se han protegido tradicionalmente mediante sistemas de detección convencional puntual y extinción automática mediante Halón 1301. El cese de la fabricación de los halones por imperativo del Protocolo de Montreal ha obligado a revisar con detenimiento la protección de este tipo de salas, y a la búsqueda de técnicas alternativas. Este proceso de revisión ha puesto de manifiesto entre otros los siguientes hechos:

a)       La detección puntual resulta prácticamente ineficaz en estos recintos. Los detectores puntuales de humo han sido los más comúnmente utilizados en los CPD´s, y normalmente se ubicaban en el techo y en el falso suelo. Los sistemas de climatización, con ratios de renovación de aire de 15 a 60 renovaciones por hora, generan velocidades de desplazamiento del aire, que diluyen el humo producido por un conato de incendio, de tal forma que la detección puntual necesariamente actúa demasiado tarde, cuando los daños producidos son irreversibles.
b) En consecuencia los sistemas de detección deben realizarse con detectores por aspiración de alta sensibilidad, conocidos por detección ASD (Aspirating Smoke Detection). Estos sistemas están especificados para su utilización en este tipo de entornos por numerosos Standards, BS6266, NFPA 72, NFPA 75, NFPA 2001, entre otros. Su ajuste garantiza la detección, en el recinto protegido, del sobrecalentamiento de un cable normalizado de 2 metros de longitud y 0,25 mm. de diámetro cuando es sobrecargado con 15 amperios durante un tiempo de 3 minutos.
(Prueba normalizada en el BS 6266).
c) La mayoría de los recintos auditados protegidos por sistemas de extinción por halón, han mostrado no tener la necesaria estanquidad para garantizar la permanencia de la concentración del gas después de la descarga durante el mínimo de 10 minutos requerido por las normas. Esta falta de estanquidad ha sido el motivo más frecuente por el que los sistemas de extinción por halón no resultan fiables.
d) La protección mediante gases alternativos, si bien pueden extinguir eficazmente el incendio, si se garantiza la estanquidad del recinto, por el contrario, no limita el daño causado a los equipos por el humo y los gases corrosivos producidos en el falso suelo hasta conseguir la extinción, sino que puede agravar el problema, ya que todo el humo permanece en el recinto y es distribuido a través de los equipos protegidos.

El sistema de lavado de humos que vamos a describir es un sistema desarrollado y patentado por el inventor de los sistemas HI-FOG®, el ingeniero finlandés, C.E.O. de la compañía Marioff Ltd., Mr. Göran Sundholm.
A su desarrollo y aplicaciones han contribuido también un grupo de Ingenieros del Grupo Marioff, IBM y de otros Centros de Investigación.
Principio de operación
La técnica utilizada comprende la extracción del humo y gases corrosivos desde el falso suelo como parte del proceso de extinción del incendio. Utiliza un sistema de agua nebulizada del tipo alta presión, doble fluido (agua + nitrógeno), y una sola tubería.
La fiabilidad y eficacia del sistema se basa en las siguientes áreas:
- Eficacia de la succión.
- Geometría del sistema completo, que consta de un anillo de tubería, en cuyo interior se han dispuesto las boquillas y los recogedores de “agua negra”, que recoge y neutraliza el humo y gases corrosivos.
- Eficacia del lavado de humos
Eficacia de la succión: la descarga de niebla de una boquilla de alta presión en el interior de la tubería produce un movimiento del aire que genera una fuerte succión en la parte posterior de la boquilla, que aspira el humo y gases que se han producido en el falso suelo, que son transportados por las gotas de agua (Fig. 4).
Disposición del sistema: el sistema, en el falso suelo, se compone de dos semi-anillos de tubería de polipropileno de 100 mm. De diámetro, en cuyo interior se encuentran emplazadas las boquillas de niebla HIFOG®. El humo es succionado hacia el interior de estas tuberías, a través de una serie de orificios tal como se muestran en la figura y es decantado en la corriente de agua nebulizada de alta intensidad y retenido en los depósitos de agua dispuestos al efecto. El aire, limpio de humo y gases corrosivos, mezclado con una niebla ultra fina, compuesta por gotas de agua de 10-20 µ., y con el nitrógeno que se utiliza como gas impulsor, rellenan el falso suelo e interior de cabinas y equipos, descargando a través de una serie de orificios dispuestos en las tuberías de los semi-anillos.

La descarga del sistema tiene lugar en dos fases, marcadas por un cambio en la proporción de agua-nitrógeno en la niebla. La descarga inicial se produce durante los primeros 40 seg. y tiene una mayor proporción de agua, para conseguir el efecto de succión y lavado de humos. Posteriormente la segunda fase de la descarga tiene una proporción de agua mucho menor, componiéndose fundamentalmente de nitrógeno. Esta segunda fase, que dura de 6 a 8 minutos, es la que primariamente se dedica a la extinción. No obstante, ambas fases no se encuentran totalmente diferenciadas: la extinción del incendio se inicia ya durante la primera fase, y el humo sigue siendo lavado hasta muy al final de la segunda fase.
Eficacia del lavado de humos: consecuentemente, las partículas de humo y los gases solubles se adhieren al agua, quedando el aire, aguas abajo de la boquilla, limpio de humo y gases. El funcionamiento eficaz del sistema requiere la acción conjunta de todos los elementos clave: el agua nebulizada se utiliza como medio de lavado del humo y de los gases y como extintor.

 El nitrógeno se utiliza como medio atomizador y también como extintor. La tubería de succión garantiza la eficacia del lavado y la alta concentración extintora en el falso suelo.
Finalmente, por “efecto chimenea”, la mezcla de niebla ultra fina y nitrógeno penetra en el interior de los equipos produciendo la extinción dentro de las cabinas (Fig. 6).

 Componentes del sistema
El sistema se compone básicamente de boquillas nebulizadoras, tubería de distribución del agente extintor, cilindros de agua y nitrógeno, así como la tubería para el lavado del humo y los depósitos de drenaje. La totalidad del falso suelo queda cubierta con semi anillos tales como los descritos anteriormente. Los cilindros de agua se encuentran recubiertos interiormente de una cubierta de material resistente al agua. Todas las tuberías, boquillas y accesorios están construidos en acero inoxidable.
El sistema funciona en conjunción con un sistema de detección precoz tipo ASD que se describirá en el próximo apartado.
Las dos fases descritas de la descarga se consiguen mediante un dispositivo consistente en dos cilindros (10 lts.) invertidos y unidos por un mecanismo específico, al que se conecta una o varias botellas de nitrógeno (50 lts., 200 bar.). El cilindro superior, normalmente se llena con 10 lts. de agua desmineralizada, mientras que el cilindro inferior se llena sólo hasta la mitad. El cambio en la proporción agua–nitrógeno, se debe a la descarga de todo el agua contenida en el cilindro superior, mientras que el cilindro inferior, que continúa presurizado por el nitrógeno, sigue suministrando agua en la corriente de nitrógeno mucho después de que el cilindro superior se haya vaciado. Tubería produce un movimiento del aire que genera una fuerte succión en la parte posterior de la boquilla, que aspira el humo y gases que se han producido en el falso suelo, que son transportados por las gotas de agua (Fig. 4).
Disposición del sistema: el sistema, en el falso suelo, se compone de dos semi-anillos de tubería de polipropileno de 100 mm. de diámetro, en cuyo interior se encuentran emplazadas las boquillas de niebla HIFOG®. El humo es succionado hacia el interior de estas tuberías, a través de una serie de orificios tal como se muestran en la figura y es decantado en la corriente de agua nebulizada de alta intensidad y retenido en los depósitos de agua dispuestos al efecto. El aire, limpio de humo y gases corrosivos, mezclado con una niebla ultrafina, compuesta por gotas de agua de 10-20 µ., y con el nitrógeno que se utiliza como gas impulsor, rellenan el falso suelo e interior de cabinas y equipos, descargando a través de una serie de orificios dispuestos en las tuberías de los semi-anillos.
La descarga del sistema tiene lugar en dos fases, marcadas por un cambio en la proporción de
agua-nitrógeno en la niebla. La descarga inicial se produce durante los primeros 40 seg. y tiene una mayor proporción de agua, para conseguir el efecto de succión y lavado de humos.
Posteriormente la segunda fase de la descarga tiene una proporción de agua mucho menor, componiéndose fundamentalmente de nitrógeno. Esta segunda fase, que dura de 6 a 8 minutos, es la que primariamente se dedica a la extinción. No obstante, ambas fases no se encuentran totalmente diferenciadas: la extinción del incendio se inicia ya durante la primera fase, y el humo sigue siendo lavado hasta muy al final de la segunda fase.
Eficacia del lavado de humos: consecuentemente, las partículas de humo y los gases solubles se adhieren al agua, quedando el aire, aguas abajo de la boquilla, limpio de humo y gases. El funcionamiento eficaz del sistema requiere la acción conjunta de todos los elementos clave: el agua nebulizada se utiliza como medio de lavado del humo y de los gases y como extintor.
La activación del sistema se realiza mediante la apertura manual o automática mediante el sistema de detección, de una válvula situada en el cilindro de nitrógeno. El sistema funciona en combinación con un sistema de detección precoz que facilita cuatro niveles de salida y cuyo funcionamiento se describe en otro apartado.
Sistema de Detección
Precoz por Aspiración (ASD)
Los sistemas de detección precoz por aspiración constituyen una de las tecnologías más utilizadas por todos los grandes usuarios, desde el cese de fabricación del halón en los recintos electrónicos e informáticos, incluyendo centrales telefónicas, salas de ordenadores, salas de control, simuladores de vuelo, etc.
El detector ASD consta de una cámara de análisis de sensibilidad dinámica (0,005%/m – 20%/m) que a través de un sistema de monitorización del aire, proporciona una señal de alarma al usuario mucho antes de la aparición real del fuego, y de esta forma permite evitar daños materiales y en la mayoría de ocasiones la descarga del agente extintor utilizado.
La gran utilidad del sistema se correlaciona con que la mayoría de los incendios en CPD´s comienzan como sobrecalentamientos en los equipos, como cortocircuitos, o arcos en cables de alimentación. Una vez que aparecen las primeras llamas, el crecimiento del fuego es exponencial y la probabilidad de que haya daños significativos y parada del servicio se incrementa.
Esta detección constituirá la primera línea de defensa contra incendios, y suponiendo la presencia permanente de personal y su rapidez de respuesta, se podría prever que la inmensa mayoría de los incidentes puedan quedar resueltos mediante la actuación del personal de mantenimiento.
Al objeto de obviar los problemas que se presentan en la detección de humo de tipo puntual, los sistemas de detección.

ASD controlan permanentemente, cualquier cantidad insignificante de humo que pueda producirse en la sala protegida mediante una red de aspiración que transporta muestras del aire ambiente a un detector central.
El sistema proporciona, además de una información digital continua a través de un display de cuarzo líquido, cuatro niveles de alarma programables, que se pueden ajustar a distintas densidades de humo, cubriendo un rango que va desde el 0,005% de oscurecimiento/m hasta el 20%. Cada nivel tiene un retardo ajustable y puede variar con el momento del día. En la versión normalizada de la solución que se describe el sistema opera del siguiente modo:
- Nivel detección nº 1 (Alerta) (0,1%/m)
Alarma local que permite la investigación de la causa, sin necesidad de extinción  alguna. Normalmente se corresponderá a un sobrecalentamiento inusual de algún equipo, cable o componente.
- Nivel de detección nº 2 (Acción) (0,2%/m)
Alarma conectada al sistema central de alarma de incendios
Nivel de detección nº 3 (Fuego
1) (0,5%/m) Desconexión automática de la zona afectada, y paro de la ventilación.
- Nivel de detección nº 4 (Fuego
2) (2%/m) Extinción mediante el lavado de humos e inertización.               
Se han descrito los elementos claves que constituyen el novedoso sistema de protección contra incendios para las salas de equipos electrónicos, tales como CPD´s, telecomunicaciones, salas de control, etc. Todos estos riesgos, tienen en común un conjunto de equipos de alto valor estratégico, muy vulnerables al humo, y que se ubican en salas climatizadas, que normalmente disponen de falso suelo
La climatización necesaria para los equipos, produce unos caudales de aire muy altos que diluyen el humo de un posible conato de incendio. Además se comportan como barreras que impiden que el humo alcance a los detectores puntuales. En consecuencia, se hace necesario, si se desea tener una alarma suficientemente temprana y fiable, la utilización de sistemas de detección precoz, tipo ASD que por su propia concepción no pueden producir falsas alarmas, talón de Aquiles de los sistemas de detección puntual. Esta es la línea de actuación seguida al día de hoy por todos los grandes usuarios.






jueves, 24 de noviembre de 2011

Un sistema de alimentación ininterrumpidaSAI (en inglés Uninterruptible Power SupplyUPS), es un dispositivo que gracias a sus baterías, puede proporcionar energía eléctrica tras un apagón a todos los dispositivos que tenga conectados. Otra de las funciones de los UPS es la de mejorar la calidad de la energía eléctrica que llega a las cargas, filtrando subidas y bajadas de tensión y eliminando armónicos de la red en el caso de usar corriente alterna.





Los UPS dan energía eléctrica a equipos llamados cargas críticas, como pueden ser aparatos médicos, industriales o informáticos que, como se ha mencionado anteriormente, requieren tener siempre alimentación y que ésta sea de calidad, debido a la necesidad de estar en todo momento operativos y sin fallos (picos o caídas de tensión).








TIPOS DE SAI


UPS de continua (activo)
Las cargas conectadas a los UPS requieren una alimentación de corriente continua, por lo tanto éstos transformarán la corriente alterna de la red comercial a corriente continua y la usarán para alimentar la carga y almacenarla en sus baterías. Por lo tanto no requieren convertidores entre las baterías y las cargas.


UPS de corriente alterna (pasivo)
Estos UPS obtienen a su salida una señal alterna, por lo que necesitan un inversor para transformar la señal continua que proviene de las baterías en una señal alterna.


SAI en estado de espera (Stand-by Power Systems)
Este tipo de SAI activa la alimentación desde baterías automáticamente cuando detecta un fallo en el suministro eléctrico, estando en un hospital.


SAI en linea (on-line)
Alimenta el ordenador de modo continuo, aunque no exista un fallo con el suministro eléctrico y al mismo tiempo recarga sus baterías, este dispositivo tiene la ventaja de que ofrece una tensión de alimentación constante.

Fallos comunes en el suministro de energía eléctrica


El papel del UPS es suministrar potencia eléctrica en ocasiones de fallo de suministro, en un intervalo de tiempo "corto".(si es un fallo en el suministro de la red, hasta que comiencen a funcionar los sistemas aislados de emergencia). Sin embargo, muchos sistemas de alimentación ininterrumpida son capaces de corregir otros fallos de suministro:
  • Corte de energía: pérdida total de tensión de entrada.
  • Sobre tensión: tiene lugar cuando la tensión supera el 110% del valor nominal.
  • Caída de tensión: cuando la tensión es inferior al 85-80% de la nominal.
  • Picos de tensión.
  • Ruido eléctrico.
  • Inestabilidad en la frecuencia.
  • Distorsión armónica, cuando la onda sinusoidal suministrada no tiene esa forma.
Habitualmente, los fabricantes de SAI clasifican los equipos en función de los fallos eléctricos que corrigen. HD N ET DSGD GF DFG